viernes, 29 de mayo de 2015

LA “EVOLUCIÓN” DE LA DERECHA ESPAÑOLA. POR QUÉ LA DERECHA EN ESPAÑA NO ES IGUAL QUE EN EUROPA.

Opinión y humor:   http://elgatobueno.blogspot.com.es/


Los partidos de extrema derecha en los países de la Unión Europea están ganando fuerza como consecuencia de la crisis (Amanecer Dorado, en Grecia; Le Pen en Francia; Jobbik en Hungría; Vlaams Belang en Bélgica, etc.). Sin embargo, a nivel estatal, España no ha seguido la misma senda que sus Estados vecinos y estas formaciones políticas, lejos de ganar electores, los han perdido. 

Esto se debe a que la mayoría de los simpatizantes de la derecha más conservadora o reaccionaria vota al PP, lo cual no tiene otra explicación más que el PP es la evolución del franquismo

Para ello, es preciso conocer cómo se formó la derecha española después del franquismo y su evolución hasta la presente derecha liberal para entender las diferencias entre la cultura política de la derecha conservadora española y los partidos de derecha conservadora en el resto de Europa y comprender la anomalía de la derecha española y del sistema político español en su conjunto, considerando que se trata del único país occidental europeo en el que el partido vertebrador de la derecha procede de la extrema derecha.

Manuel Fraga Iribarne lideró uno de los movimientos reformistas franquistas que acabaría constituyendo la plataforma neofranquista de Alianza Popular (AP) en octubre de 1976. Entendemos por ésta una Alianza Popular cuyo signo de identidad fundamental, cuya percepción por la opinión de 1976 y los electores de 1977, fue la lealtad a la obra del régimen de Franco y la reticencia a abrir un período constituyente que llegara a deslegitimizar la dictadura y a establecer, como valores propios de la España constitucional, los de la democracia vigente en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial y no los de la simple apertura realizada y controlada por un régimen autoritario.

El surgimiento de AP ocurre como consecuencia de la división del reformismo franquista, a partir del fracaso del primer gobierno de la monarquía (diciembre de 1975-julio de 1976), y por la integración coherente hacia posiciones englobadas en la extrema derecha neofranquista de su líder, Manuel Fraga, desplazamiento en el que resultó fundamental la captura del gobierno por el reformismo «suarista» que desembocó en la Unión de Centro Democrático (UCD). 

A ello también habría que añadir el nacimiento de la plataforma aliancista como un proceso de confluencia de diversos proyectos reformista limitados e institucionalizados que tenían su origen en el marco asociativo nacido en las estructuras del Movimiento Nacional de 1974-1975 (los cuales han sido infravalorados en los estudios sobre AP). Asimismo, es necesario enfatizar los procesos político-sociales que provocaron la transformación de la plataforma aliancista de origen neofranquista en una fuerza de carácter liberal-conservador, en aras del pragmatismo político y de la supervivencia política, delimitada por el acatamiento (a regañadientes) y la participación crítica en el proceso constitucional que acabaría canalizado en la Constitución de 1978.

Este proceso “evolutivo” está determinado por el alejamiento de sus orígenes, enmarcados en la extrema derecha neofranquista “evolutiva” (en tanto que evolutiva del régimen) y “anticonstitucionalista” (en tanto que contraria a un proceso constituyente), y su consolidación como fuerza englobada en la derecha extrema “constitucionalista” y posteriormente como manifestación de una derecha de carácter liberal-conservadora.

En este sentido, es necesario entender la evolución de la extrema derecha neofranquista de carácter nacional-populista (AP) como eje a tener en cuenta, cuando pretendamos interpretar y analizar la construcción de la democracia española, así como para llegar a contextualizar y analizar las características culturales autoritarias y antidemocráticas de la actual derecha española, nacida de una parte del reformismo franquista. 

Fraga abandona brevemente la política en 1979, convencido de haber fracasado en su intento de crear una fuerza política de centro-derecha que disputara el poder a un Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que estaba abandonando el marxismo. Sin embargo, en breve retornaría para tratar de dar a su partido, AP, una cara más centrista y moderada, integrando a nuevas personas. 

Alianza Popular forma en 1982 una amplia coalición con el Partido Demócrata Popular y el Partido Liberal, ambas formaciones procedentes de la UCD, así como con partidos regionalistas de Aragón, Navarra y Valencia. 

Ya en 1989, coincidiendo con la celebración del IX congreso, se refundó el partido por "la necesidad de convertir AP en un partido de ancha base donde quepan y convivan cómodamente las ideas liberales, conservadoras y democristianas", según rezan sus estatutos fundacionales. El Congreso supuso el regreso de Manuel Fraga a la presidencia del partido (que había dejado en 1986 tras el fracaso de las elecciones al parlamento vasco) y la salida de Antonio Hernández Mancha, elegido en el anterior cónclave popular. El objetivo fue formar una alternativa al Gobierno de los socialistas. En este sentido, el congreso estuvo precedido por negociaciones intensas para lograr la unión de las diferentes corrientes del partido como democristianos, liberales e independientes. Fraga colocó ya en ese momento a su delfín Aznar como vicepresidente. En el discurso de cierre del congreso, Manuel Fraga, afirmó que gobernaría el Partido "con mano de acero en guante de raso". 

En resumen, como se puede ver repasando el proceso de su formación, más allá de los elementos coyunturales (entre los que, sin duda, se encuentra el endurecimiento de las posiciones generales del conservadurismo desde comienzos del siglo XXI), la actual derecha española es heredera directa del franquismo y la cultura política conservadora española está lejos de sus homólogos europeos.

Sólo así se comprende, entre otras cosas:

- Por qué la derecha no quiere permitir que la izquierda llegue al poder y trata de hacer lo indecible para conseguirlo. 

- Por qué este país es el único de toda Europa en el que no se ha condenado jamás un régimen fascista (el franquismo)  que estuvo 40 años instaurado. Mientras que los alemanes se avergüenzan de su pasado nazi y es condenado públicamente, en España no se puede reprobar a Franco. 

- Por qué el propio dictador murió plácidamente en una cama, mientras que los que se le oponían siguen enterrados en cunetas. Los muertos del bando nacional son caídos por Dios y por España y están sepultados en cementerios. 

- Por qué la familia de ese dictador sigue viviendo tranquilamente (y muy bien) en este país. 

- Por qué muchas calles de pueblos y ciudades de este país siguen llevando nombres de generales fascistas. 

- Por qué el PP elude condenar el franquismo en el Congreso de los Diputados. Los populares rechazaron en mayo de 2013 una moción de IU que pedía celebrar el 18 de julio como día contra el franquismo. 

- Por qué la Iglesia sigue imponiendo sus creencias, criterios e intereses como razón de Estado, al igual que en la dictadura. 

- Por qué a estas personas no se les puede llamar fascistas, aunque lo sean. Jamás lo reconocen, ni ellos mismos ni sus votantes. Y lo peor es que nada de esto se puede decir en público, porque es políticamente incorrecto, tachando al que se le ocurre mencionarlo de "antidemócrata" y de que no se pueden estar abriendo viejas heridas. Te tratan como si estuvieras loco o te miran como un bicho raro por decir esto. Pero yo ni estoy loco ni exagero: es historia y está escrita. Es imprescindible conocer nuestro pasado, porque, como ya se sabe, "el que no conoce su historia está condenado a repetirla".

La derecha en este país no quiere que tengamos derechos, no quiere justicia social. A ellos lo que les gusta es la beneficencia para demostrar que son muy generosos y tienen mucha caridad. ¿Cómo van a demostrar lo buenos que son si no nos dan una limosna de vez en cuando? Para eso necesitan que haya pobres, sin dinero, sin dignidad, que requieran de la caridad para subsistir, porque los pobres no tienen derechos, ni siquiera tienen el derecho de tener derechos: el rastrillo solidario, la fiesta dela banderita, el domund... "Siente un pobre a su mesa" es el lema de la película Plácido de Berlanga, visión ácida y descarnada de esa realidad. ¿Tanto han cambiado las cosas? Mientras les dejemos hacerlo, se perpetuarán en el poder. Y se inventarán todas las crisis que sea necesarias para seguir ahí. 

Sin embargo, estamos hartos de oír cómo se les llena la boca defendiendo la democracia, cuando ha quedado sobradamente demostrado que nunca la quisieron... ni la quieren. Porque, como todos sabemos, cualquiera que se interponga en su camino, acaba, cuando menos, apartado de su profesión. Ya que es evidente que España sigue siendo su finca particular y ellos son los únicos que pueden hacer y deshacer a su antojo

Está claro que Franco lo dejó todo atado y bien atado. 


















1 comentario:

  1. Estimado/a bloguero/a:

    En relación con tu artículo me gustaría comentarte que por motivos legales y éticos deberías citar al autor y la obra, que te han servido para escribir tu artículo. Casi la totalidad de los párrafos han sido copiado literalmente mi tesis doctoral titulada, " De la extrema derecha neofranquista a la derecha conservadora: los orígenes de Alianza Popular (1973-1979), defendida en la Universidad Autónoma de Barcelona en julio de 2013. Yo estoy encantado que utilices mis reflexiones sobre AP y la derecha española pero te pediría un mínimo de ética y cites las fuentes por cuestiones legales.

    Un saludo

    Migue A. del Río

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