La ideología, un valor superado, inútil, en
el mundo de consumismo ultraliberal que nos envuelve.
Según la RAE, la ideología es el conjunto de
ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad
o época, de un movimiento cultural, religioso o político. Es decir, la ideología no es solo votar a la izquierda o
a la derecha: es una manera de entender la vida.
¿Por qué la coherencia de una forma de pensar
(ideología) y una forma de actuar no es un valor en este momento histórico?
En otros momentos de la Historia, la coherencia
entre ambos aspectos hacía a un demócrata noruego, inglés o norteamericano
venir a España a defender la República de un pueblo y para un pueblo. Hoy es
algo inconcebible, ni siquiera desde un punto de vista puramente teórico.
Para la mayoría de la gente actualmente no
hay ideología en el sentido estricto del término. No se ha educado en ese
concepto, valor o fundamento vital. Hoy en día, hay que poseer cosas (o personas) como un símbolo de estatus. Para llegar a
esa posesión no hay límites de ningún tipo y, menos aún, éticos.
La referencia a imitar, o a superar, es la de
aquél que ha llegado a ese estatus y los medios para conseguirlo son los mismos
que han tenido ellos. ¿Por qué no voy a votar a un ladrón si, en el fondo, yo
envidio sus huevos para hacer lo que
él ha hecho? Responde a la sempiterna frase: “Tú no lo haces porque no puedes,
si no, harías lo mismo”. Con eso se justifica cualquier latrocinio, porque es
el modelo a imitar, es la “ética” de nuestro mundo hiperconsumista. Se puede
envidiar lo que ése tiene y admirarlo, y ya no te digo si se te presenta la
oportunidad de seguir sus pasos.
Y quien no hace esto, parece el tonto del bote, manteniendo los
valores de honradez y respeto a lo que es de todos, de consumo de lo que es
realmente necesario, de valorar el esfuerzo y la colaboración para llegar a un
fin que beneficie al mayor número de personas, de colaborar para la mejora de
lo que es de todos…
Sin embargo, muchas personas hoy en día hacen
en cada momento lo que les “parece” mejor, lo que creen que les va a aportar
mayores ventajas, no sólo económicas, sino de influencia, de posición social.
¿Coherencia? ¿Y eso qué es? Es un valor ético ¿pedirles que lo tengan en
cuenta? ¿Qué ganan con ello? ¿Hay alguna persona coherente entre sus modelos a
emular?
Sí, efectivamente, todos tenemos
incoherencias, somos humanos. Aunque, si sentimos que las tenemos, es porque no
estamos satisfechos con ellas y queremos evitarlas. Pero hay quien no reconoce
la incoherencia, no existe en su mente. Su fin justifica absolutamente sus
medios.
Y entonces la gran pregunta es: ¿por qué obreros, gente que trabaja para
comer, que no vive de sus rentas, tierras, herencias, votan a la derecha? No
hay 8 millones de ricos en España, es más, los ricos han disminuido y los que
hay cada vez acumulan más riqueza. ¿Qué justifica, entonces, esos 8 millones de
votos que tiene el PP? Puedo entender que los que viven de su patrimonio les
voten, es lo que han visto, lo que han mamado, lo que lleva pasando en este
país siglos. Pero que un trabajador vote a la derecha no le encuentro explicación.
Sin embargo, es su modelo ¿por qué no lo van a votar?
Tener patrimonio significa que seas conservador
y que el que lo tenga lo quiera mantener. Pero ¿qué tiene un obrero? Una o varias
hipotecas, letras, deudas (muchos, por
desgracia, ya ni eso). Más bien lo que tienen es ganas de dejar de serlo.
Pero, claro, la raíz del problema es la de
siempre: la incultura. En este país
está bien visto no saber, no estudiar. ¿Saber Historia? ¡Qué tontería! ¿Para
qué sirve? Desde su infancia a los niños se les inculca que estudiar es un rollo. Además, por parte de los medios
de comunicación se bombardea constantemente con que el que triunfa es el más
botarate: Belén Esteban, Sálvame, Mujeres y Hombres y Viceversa…¿Esfuerzo? ¿Para qué?
Por otra parte, también desde arriba nos llevan diciendo muchos años que
no somos obreros, sino clase media.
Esta expresión siempre me ha hecho reír. ¿Clase media? Eso siempre fue la
burguesía. El que trabaja para comer no
es clase media sino clase trabajadora. Pero muchos ya van a trabajar con el
traje y la corbata, no son obreros. Pues siento tener que comunicarte que sí,
sigues siendo un trabajador, aunque vayas disfrazado
a trabajar.
En resumen, ha cambiado la referencia ética,
los valores de referencia, entre una gran parte de la población “no adinerada”.
Muchos de ellos han asumido la escala de valores de los ricos. Para ellos la
escala de valores siempre fue otra.


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