domingo, 24 de mayo de 2015

EL MIEDO COMO FORMA DE CONTROL

Opinión y humor:   http://elgatobueno.blogspot.com.es/

Todos los animales experimentan miedo, los seres humanos, probablemente, más que todos los demás. Cualquier animal incapaz de sentir miedo tendría muy pocas probabilidades de sobrevivir, sin importar su tamaño, rapidez o cualquier otro atributo. El miedo nos alerta de aquellos peligros que amenazan nuestro bienestar y en ocasiones incluso nuestras propias vidas.

Pero, ¿qué es el miedo? Ni más ni menos que la perturbación angustiosa del ánimo causada por un riesgo o daño real o imaginario, y que acaba consolidándose como una sensación de inseguridad que, desde lo individual, se vuelve colectiva. Así, el miedo de una sociedad es el estado de inseguridad.

Y, ¿quién protege a la sociedad? Los gobernantes. De ellos depende la seguridad de las personas, siempre y cuando haya algún temor que las inquiete o preocupe. Con ausencia del miedo, el individuo no necesita ser protegido por nadie. Y eso no conviene a los gobernantes.

Las personas que tienen la desfachatez de gobernarnos entienden este hecho básico de la naturaleza humana. Lo explotan y lo promueven. Ya sea que establezcan un Estado militarista o un Estado de bienestar, ellos dependen del miedo para asegurar sumisión pública, para garantizar conformidad con sus mandatos oficiales. Sin el miedo del pueblo, ningún Gobierno duraría más de veinticuatro horas.

A lo largo de la historia, todas las instituciones que han tenido el poder han utilizado el miedo para conseguir sus objetivos: las religiones con el pecado, los gobiernos con el delito… Y una vez que se acepta, el individuo tiene miedo a hacer algo inapropiado, a ser castigado, etc. No tenemos que escarbar mucho en la historia reciente de España para ver que este instrumento ha sido y sigue siendo utilizado hasta la saciedad: Franco con el peligro que suponían los rojos, Felipe González con el peligro que suponía no entrar en la OTAN, el PP con el peligro que supone PODEMOS, por citar unos pocos ejemplos.

Pero recordad que, si alguna vez dejásemos de tener miedo del propio Gobierno y de las falsas amenazas que fomenta, el Gobierno sucumbiría y moriría, y desaparecería el portador de decenas de millones de parásitos que ahora se sacian con la riqueza y dinamismo de lo público, de forma directa o indirecta, por medio del poder del Gobierno. Ese día, todo el que ha estado viviendo a expensas de lo público deberá buscarse un empleo honesto, y el resto de nosotros, reconociendo al Gobierno como el falso dios que siempre ha sido, podríamos ocuparnos de aliviar nuestros miedos reales de formas más productivas y moralmente defendibles.

Hoy tienes la oportunidad de demostrar que el poder no te amedrenta con sus amenazas.  Recuerda que vas a estar tragando CUATRO AÑOS MÁS.




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