lunes, 11 de mayo de 2015

¿LENGUAJE SEXISTA O ESTUPIDEZ SUPINA?

Opinión y humor:   http://elgatobueno.blogspot.com.es/


El GÉNERO NO MARCADO en español es el masculino, y el GÉNERO MARCADO es el femenino. La expresión no marcado alude al miembro de una oposición binaria (es decir, aquélla compuesta de dos elementos) que puede abarcarla en su conjunto, lo que hace innecesario mencionar el término marcado. Cuando se hace referencia a sustantivos que designan seres animados, el masculino no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase que corresponde a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos.

Por ejemplo, en oraciones como El hombre es un animal racional, la expresión el hombre designa el ser humano; en El gato es un buen animal de compañía, el gato hace referencia al tipo de felino del que se habla. Esta forma de mención se extiende al plural, como en Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales, donde están comprendidas, como es obvio, las mujeres.

Es habitual en las lenguas románicas, es decir, aquéllas derivadas del latín (como el español, el catalán, el gallego, el francés, el portugués, el italiano o el rumano), usar los sustantivos masculinos de persona para designar todos los individuos de la clase que se mencione, sean varones o mujeres. Así, si se hace referencia al número de mexicanos o de peruanos que cumplen un requisito cualquiera, es improbable que se desee excluir a las mujeres mexicanas o peruanas del grupo designado. Lo mismo sucede si se habla de jueces, de médicos, de escritores, de presidentes, de consumidores, de espectadores o de desempleados.

Sin embargo, en el lenguaje de la política, en el administrativo, en el periodístico, en el de los textos escolares y en el de otros medios oficiales, se percibe una tendencia creciente y generalizada a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de persona que manifiesten los dos géneros: a todos los vecinos y vecinas; la mayor parte de los ciudadanos y de las ciudadanas; queridos alumnos y alumnas; la voluntad de los españoles y las españolas, etc. Y no digamos ya el daño que hace a la vista la utilización del símbolo @, suponemos que para ahorrar palabras: A tod@s l@s usuari@s de la biblioteca.

No obstante, el circunloquio es innecesario cuando el empleo del género no marcado es lo suficientemente explícito como para abarcar a los individuos de uno y otro sexo, lo que sucede en un gran número de casos: Los alumnos de esta clase (en lugar de Los alumnos y las alumnas) se examinarán el jueves; Es una medida que beneficiará a todos los españoles (en lugar de a todos los españoles y a todas las españolas). La mención doble solo es necesaria si existe alguna razón para dudar de que el término no marcado designe en un determinado contexto tanto a los hombres como a las mujeres.

Pero el asunto llega ya a extremos ridículos cuando encontramos verdaderos tratados en contra del lenguaje sexista provenientes de administraciones públicas, como el que se puede ver en esta página:

Es evidente que hay luchar contra el machismo en la sociedad, pero cambiar o inventarse un idioma nuevo a fuerza de ignorar las leyes gramaticales no es la solución. Sería preferible que el dinero que se invierte desde las instituciones en crear este tipo de manuales contra el supuesto lenguaje machista se dedicara a dar cobertura y apoyo a las víctimas de violencia sexual, que desgraciadamente, es un tema que ha sufrido también numerosos recortes por parte de la Administración. Ya que, haciendo que la gente diga niños y niñas o padres y madres, no se va a conseguir que haya menos discriminación en el trabajo hacia las mujeres embarazadas o que una mujer perciba menos salario que un varón por hacer el mismo trabajo.






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