El GÉNERO NO MARCADO en
español es el masculino, y el GÉNERO MARCADO es el femenino. La expresión no
marcado alude al miembro de una oposición binaria (es decir, aquélla
compuesta de dos elementos) que puede abarcarla en su conjunto, lo que
hace innecesario mencionar el término marcado. Cuando se hace referencia a sustantivos que designan seres
animados, el masculino no solo se emplea para referirse a los individuos
de sexo masculino, sino también para designar la clase que corresponde a todos
los individuos de la especie, sin distinción de sexos.
Por
ejemplo, en oraciones como El hombre es un animal racional, la expresión
el hombre designa el ser humano; en El gato es un buen animal de
compañía, el gato hace referencia al tipo de felino del que se habla. Esta forma de mención se
extiende al plural, como en Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales, donde están
comprendidas, como es obvio, las mujeres.
Es habitual en las lenguas románicas, es decir, aquéllas derivadas del
latín (como el español, el catalán, el gallego, el francés, el portugués, el
italiano o el rumano), usar los
sustantivos masculinos de persona para designar todos los individuos de la clase que se mencione, sean varones o
mujeres. Así, si se hace referencia al número
de mexicanos o de peruanos que cumplen un requisito cualquiera, es improbable que se desee excluir a las mujeres mexicanas o
peruanas del grupo designado. Lo mismo
sucede si se habla de jueces, de médicos, de escritores, de presidentes, de
consumidores, de espectadores o de desempleados.
Sin embargo, en el lenguaje de la
política, en el administrativo, en el periodístico, en el de los textos
escolares y en el de otros medios oficiales, se percibe una tendencia creciente
y generalizada a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de
persona que manifiesten los dos géneros: a todos los vecinos y vecinas; la mayor parte de los
ciudadanos y de las ciudadanas; queridos alumnos y alumnas; la voluntad
de los españoles y las españolas, etc. Y no digamos ya el daño que hace a
la vista la utilización del símbolo @, suponemos que para ahorrar palabras: A tod@s l@s usuari@s de la biblioteca.
No
obstante, el circunloquio es innecesario
cuando el empleo del género no marcado es lo suficientemente explícito como
para abarcar a los individuos de uno y otro sexo, lo que sucede en
un gran número de casos: Los alumnos de esta clase (en lugar de Los
alumnos y las alumnas) se examinarán el jueves; Es una medida que
beneficiará a todos los españoles (en lugar de a todos los españoles y a
todas las españolas). La mención
doble solo es necesaria si existe alguna razón para dudar de que el
término no marcado designe en un determinado contexto tanto a los hombres como
a las mujeres.
Pero
el asunto llega ya a extremos ridículos
cuando encontramos verdaderos tratados en contra del lenguaje sexista
provenientes de administraciones públicas, como el que se puede ver en esta
página:
Es evidente que hay
luchar contra el machismo en la sociedad, pero cambiar o inventarse un idioma
nuevo a fuerza de ignorar las leyes gramaticales no es la solución. Sería
preferible que el dinero que se invierte desde las instituciones en crear este
tipo de manuales contra el supuesto lenguaje machista se dedicara a dar
cobertura y apoyo a las víctimas de violencia sexual, que desgraciadamente,
es un tema que ha sufrido también numerosos recortes por parte de la
Administración. Ya
que, haciendo que la gente diga niños y
niñas o padres y madres, no se va
a conseguir que haya menos discriminación en el trabajo hacia las mujeres
embarazadas o que una mujer perciba menos salario que un varón por hacer el
mismo trabajo.


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