lunes, 15 de junio de 2015

LA EDUCACIÓN PRIVADA-CONCERTADA PROMUEVE LA MEDIOCRIDAD EDUCATIVA

Como ya comenté en el artículo http://eldiariodeanais.blogspot.com.es/2015/06/educacion-publica-frente-educacion.html, muchas personas creen que educación privada equivale a educación para ricos, a una educación buena y llena de cosas positivas.  Tal vez sea porque la gente piensa que por pagar va a recibir algo excelente, cuando el diseño económico de la educación privada incentiva la mediocridad educativa.  Entendamos cómo funciona.
Efectivamente, hoy en día muchísimas personas piensan que la educación privada es mejor que la pública por el simple hecho de que se paga más. Por parte de los sucesivos gobiernos de este país, gracias a las numerosas reformas educativas, se ha ido procurando que la educación pública tenga menos medios y más alumnos, menos profesores y los que hay más cargados de tareas que nada tienen que ver con la enseñanza y la educación. ¿Qué buscan conseguir con esto? Hacer desaparecer la escuela pública o que ésta sea de tan mala calidad que la gente no tenga más remedio que llevar a sus hijos a un colegio de pago.
Así pues, lo que el gobierno quiere conseguir es que, si eres un pobre sin dinero, estés condenado a la ignorancia, a no poder aprender lo que se necesita saber para obtener un buen empleo y poder tener una vida digna. Si eres de la casi inexistente clase media, te costará, pero podrás pagar una educación para ir avanzando muy lentamente. Y, evidentemente, si eres rico, podrás ser el propietario de los negocios educativos que te procurarán bastantes ganancias.
Como es sabido, si un alumno no aprueba, se desanima y tiene menos motivos para matricular. Pero como los ingresos del negocio educativo dependen de que el alumno quiera matricularse, los colegios privados-concertados tienen que poner la cosa fácil para que el alumno se siga matriculando. De modo que los profesores ya no pueden poner una calificación de cero, aunque el alumno sea mediocre y deficiente, sino que tienen que hacer los exámenes fáciles y si todos en el aula son unos vagos, entonces el profesor tiene que levantar la mano para lograr que un porcentaje apruebe el curso.  Los cursos en que pocos aprueban están mal vistos, y la dirección vería ese curso como una amenaza a los ingresos del negocio.
Entonces, ¿de dónde sale lo de que exigen más en una educación privada?  En una buena educación se debe exigir al alumno, en lugar de que el alumno exija. No hace tantos años, los padres que visitaban al profesor y recibían quejas de que su hijo perdía el tiempo en clase o no estudiaba, terminaban regañando o castigando al hijo, porque con la vagancia no se logra pasar una educación exigente. Pero eso era antes. En la actualidad los padres van a reclamar al profesor si su hijo no aprueba, si el profesor aconseja que repita porque no alcanza los conocimientos mínimos, si regaña a su hijo por no hacer los deberes o copiar en un examen o no le deja usar el móvil en clase. Ahora prácticamente se prohíbe a los profesores aconsejar que un alumno repita, porque su hijo estudia mucho y eso sería una barbaridad que les desmotivaría. Es mejor complacer a sus padres, y a sus hijos, para que obtengan el título por el cual pagaron.
Pero eso no es todo. Los empresarios educativos, ávidos de reducir costes, saben que contratar alumnos recién graduados para dar clases es mucho más barato que contratar profesores con amplia experiencia en el campo. Niños educando niños. Novatos preparando a novatos para que sus alumnos sean tan expertos como ellos. Y cuando hay profesores con alguna experiencia, prefieren no enseñar mucho de lo que saben, porque esos estudiantes podrían ser en un futuro competencia profesional para el profesor en su área.  Lo mejor es mantenerles tan ignorantes como sea posible, para que cuando requieran de alguien le llamen a él y él pueda hablar de lo malos que son todos los demás profesionales en su campo donde él resalta.
El resultado es colegios con mala calidad de enseñanza por todas las razones descritas. 
Todo esto viene ocurriendo en España desde hace ya unos cuantos años. Cada vez proliferan más las escuelas y universidades privadas. Las sucesivas reformas educativas han conseguido que la educación sea mediocre. Pero todo esto se tapa, porque lo que en realidad se quiere mostrar es que la escuela pública es mala, mientras que la privada-concertada es la excelente.
Ser educador es un trabajo muy duro: pasarse el tiempo en la escuela tratando de mantener quieta a una audiencia inquieta, enseñar conocimientos, y además gastar la misma cantidad de tiempo en casa haciendo trabajo en horas no pagadas. Para más INRI, al educador se le mira como aquél al que el examen de admisión no le da para estudiar otra cosa, cuando hace 100 años era tan prominente ser maestro como lo sería ser astronauta.  Pero ahora a los profesores les cargan tanto de trabajo burocrático absurdo que no tienen tiempo para atender como deberían su verdadera labor educativa. Y en los colegios y escuelas privadas, los profesores no saben si tendrán empleo el siguiente año.
En unos años nos echaremos las manos en la cabeza con noticias de incidentes de mala praxis médica porque los médicos estaban mal preparados.
Esa es la educación privada: el negocio educativo es un negocio de vender títulos profesionales, donde conviene tener profesores baratos, aunque sean unos inexpertos e ignorantes y tener estudiantes que no abandonan, pero que tampoco pueden avanzar muy rápido para que así sean una buena fuente de dinero. Lo importante no es ofrecer a las empresas los trabajadores que necesitan, ni es necesario hacerles aptos para un empleo. Con esto lo que se consigue es hacer un país de ignorantes, de borregos, que no saben ni quieren aprender. Así el poder puede conducir a la masa mejor. Pero la mayor parte de la gente está encantada con su título comprado para conseguir un empleo mediocre en una sociedad mediocre.

Como se puede ver, la educación privada trae como consecuencia una serie de efectos que difunden y premian la mediocridad en la sociedad, y debería ser una labor del gobierno defender a su país contra estos enemigos que carcomen el entramado de la sociedad.  Pero la realidad es que es el propio poder el que lo fomenta.




martes, 9 de junio de 2015

ESPAÑA, PAÍS DE MEDIOCRES

De forma progresiva, la ignorancia ha ido perdiendo sus connotaciones negativas hasta llegar a un punto en el que se ha prestigiado. Antoni Brey lo explica perfectamente en su obra Sociedad de la IgnoranciaSe ha disipado el pudor a mostrar en público la propia ignorancia, e incluso con frecuencia se exhibe con orgullo, como un aditivo más de una personalidad apta para gozar al máximo del hedonismo y la inmediatez que proporciona un consumismo desenfrenado”.

Como ya mencioné en una anterior entrada del blog, http://eldiariodeanais.blogspot.com.es/2015/05/la-perdida-de-los-valores-morales-en-la.html, vivimos, sin duda, una crisis de valores que genera una crisis social. Nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos o de la codicia de los banqueros. Es hora de asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o con una huelga general, de reconocer que el principal problema de España no es el euro o Ángela Merkel. De una vez por todas admitamos que somos un país mediocre.  

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en casa y en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en el trabajo, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas.

Hoy en día, cualquiera, independientemente de su formación y cultura, puede acceder a lo más alto de la estructura social. Y al mismo tiempo que la ignorancia se ha normalizado, el conocimiento se ha desprestigiado, cargándose de connotaciones negativas.

Todo esto se debe a la abundancia de la mediocridad. Cuando la masa gira hacia la sociedad de la ignorancia, se dan todas las papeletas para que los que más destaquen sean las personas más mediocres, mientras que los verdaderos talentosos son relegados a un segundo plano.

Los hombres mediocres se caracterizan porque son incapaces de formarse un ideal, son rutinarios y mansos. Normalmente piensan con la cabeza de los demás, se limitan a repetir como loros lo que el poder quiere que diga a través de sus medios de comunicación de masas, comparten la hipocresía moral de la sociedad de la ignorancia y se ajustan perfectamente a los hábitos domésticos de la mayoría.

Están fuera de su órbita el ingenio, la virtud y la dignidad, les supone demasiado esfuerzo. El horror a lo desconocido los ata a mil prejuicios, nada aguijonea su curiosidad, no tienen iniciativa y miran siempre al pasado, como si tuvieran ojos en la nuca. No son capaces de ver más allá, viven el día a día, en su rutina, en su mundo cerrado, sin interesarse por los asuntos públicos de la comunidad donde viven.

Así lo explica José Ingenieros en su obra  El hombre mediocre:

“Los que conforman esta masa borrega no viven su vida para sí mismos, sino para el fantasma que proyectan en la opinión de los demás. Cuando reinan, el ambiente en la sociedad se vuelve refractario a todo afán de perfección, los ideales se agostan y la dignidad se ausenta. Subvierten la tabla de los valores morales, falseando nombres, desvirtuando conceptos: pensar es un desvarío, la dignidad es irreverencia, es lirismo la justicia, la sinceridad es tontera, la admiración una imprudencia, la pasión ingenuidad, la virtud una estupidez. Los dogmatistas y los serviles aguzan sus silogismos para falsear los valores en la conciencia social; viven en la mentira, comen de ella, la siembran, la riegan, la podan, la cosechan. Así crean un mundo de valores ficticios que favorece la culminación de los obtusos; así tejen su sorda telaraña en torno de los genios, los santos y los héroes, obstruyendo en los pueblos la admiración de la gloria. Cierran el corral cada vez que cimbra en las cercanías el aletazo inequívoco de un águila.

Ningún idealismo es respetado. Si un filósofo estudia la verdad, tiene que luchar contra los dogmatistas momificados; si un santo persigue la virtud se astilla contra los prejuicios morales del hombre acomodado; si el artista sueña nuevas formas, ritmos o armonías, ciérranle el paso las reglamentaciones oficiales de la belleza; si el enamorado quiere amar escuchando su corazón, se estrella contra las hipocresías del convencionalismo; si un juvenil impulso de energía lleva a inventar, a crear, a regenerar, la vejez conservadora atájale el paso; si alguien, con gesto decisivo, enseña la dignidad, la turba de los serviles le ladra; al que toma el camino de las cumbres, los envidiosos le carcomen la reputación con saña malévola”.

En las épocas en que la sociedad de la ignorancia se acomoda y la masa borrega reina, mayor será la distancia entre las ideas de un sabio de las de la masa y más difícil será la asimilación del conocimiento por ésta.

Lo curioso es que la masa se creerá tan lista como cualquier intelectual, crítico o sabio. La sospecha de que alguien pretenda entender de algo un poco más pondrá al hombre mediocre fuera de sí.

Cuando la masa degenera hasta tal punto, son inútiles los razonamientos. Su enfermedad consiste precisamente en que no quiere dejarse influir, en que no está dispuesta a la humilde actitud de escuchar. Cuanto más se le quiera explicar, más herméticamente cerrará sus oídos y con mayor violencia pisoteará a los que tratan de enseñar.

Las épocas de decadencia, como la que nos encontramos, son las épocas en que la minoría directora del pueblo ha perdido sus cualidades de excelencia, aquéllas precisamente que ocasionaron su elevación. Contra esta aristocracia ineficaz y corrompida se rebela la masa justamente.
La sociedad degenera hasta tal punto que ni siquiera se tiene en consideración la lucha de nuestros antepasados, ni siquiera se asienta en las conciencias la necesidad de no sólo dejar un futuro mejor para los descendientes sino también unos descendientes mejores para el futuro.

Los vicios de la clase política no son otros que los vicios de la sociedad en la que nos movemos y mientras se muevan en la mediocridad y no recobren la dignidad y la virtud, el afán por el conocimiento y el saber y la conciencia de que el cambio empieza por uno mismo, la sociedad, empezando por las instituciones democráticas, sociales y empresariales, solo conocerán la corrupción, el vicio y la degeneración.

Como dijo Ortega, en un país donde la masa es incapaz de humildad, entusiasmo y adoración a lo superior, se dan todas las probabilidades para que los únicos influyentes sean los más vulgares; es decir, los más fácilmente asimilables; es decir, los más rematadamente imbéciles.

España ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, para el programa Mujeres y Hombres y Viceversa y de ahí dar el gran salto definitivo a Sálvame. España es el país en el que políticos y periodistas se insultan en programas de televisión de máxima audiencia sin aportar una idea. España es el país donde se aplaude y vitorea a delincuentes cuando salen de la cárcel. España es el país de jefes mediocres que se rodean de subordinados mediocres para disimular su propia mediocridad. España es el país en el que los estudiantes mediocres ridiculizan al compañero que se esfuerza. España es el país donde gobiernan los peores y encima se les sigue votando.

¿Veis todo esto reflejado en España? Por supuesto, porque mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro que sin embargo encuentra motivos para indignarse cuando se hace una pitada en un himno en un partido de fútbolMediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada y la independencia y la libertad de expresión (según de quién)  es sancionada. Mediocre es un país que ha permitido, fomentado, celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.









miércoles, 3 de junio de 2015

EDUCACIÓN PÚBLICA FRENTE A EDUCACIÓN PRIVADA-CONCERTADA

Opinión y humor:   http://elgatobueno.blogspot.com.es/

No descubro nada nuevo si digo que en este país existe la creencia generalizada de que la educación privada-concertada es mucho mejor que la pública. Un creciente número de personas opinan que educación privada equivale a educación para ricos, a una buena educación y llena de aspectos positivos.  Tal vez sea que la gente cree que por pagar va a recibir algo excelente, cuando el diseño económico de la educación privada-concertada incentiva la mediocridad educativa.  Entendamos cómo funciona.

En España uno de los criterios distintivos entre centros es la naturaleza de su gestión y de su financiación. Así pues según este criterio, existen tres tipos de colegios en los que se integra la oferta educativa:

- Colegios públicos: se trata de centros de estudio laicos directamente financiados y gestionados por el gobierno central y la ayuda de las administraciones locales de cada zona. La mayoría de estos centros imparten todos los niveles de educación básica y obligatoria (infantil, primaria, secundaria y bachillerato, aunque algunos centros delegan los ciclos superiores en institutos públicos). Tienen plazas limitadas y para acceder se debe cumplir una serie de requisitos establecidos por la Administración (p.ej.: proximidad geográfica de la vivienda). Son gratuitos.

- Colegios concertados: se trata de centros de estudio de titularidad privada (no creados por la administración) pero subvencionados en gran medida por la Administración Central, es decir, con financiación pública. Aun sujetos a ciertos condicionantes establecidos por las administraciones, como el límite de alumnos por clase, fechas, admisiones, etc., poseen alta libertad de gestión. Su financiación viene combinada entre las subvenciones y las aportaciones de las familias.

- Colegios privados: son una empresa privada de educación. Dentro de los límites establecidos por la legalidad poseen completa libertad de gestión. Los límites de plaza y acceso los establece la propia empresa privada que gestiona el centro. Suelen impartir todos los niveles educativos, aunque tienen libertad para limitarlo si así lo desean. Su financiación depende de manera exclusiva de las aportaciones de las familias de los alumnos.

Como se puede comprobar, prácticamente lo único que diferencia a los centros privados de los concertados es que estos últimos reciben financiación del Estado. De ahí que, a partir de este momento, tratemos este tema únicamente con la diferencia entre educación pública y educación privada-concertada.

La alta proporción de colegios concertados en España es una singularidad entre los sistemas educativos europeos. Los colegios concertados se asentaron en la década de los ochenta con el objetivo de cubrir, de manera subsidiaria y transitoria, un exceso de demanda educativa que sobrepasaba la capacidad de la red de centros públicos. No obstante, su permanencia y predominio actuales ya no responde a esta función inicial, sino a un giro en las políticas educativas de carácter neoliberal y conservador. No se puede olvidar que el 70% de los centros privados-concertados en España pertenece a la Iglesia Católica.

La justificación de este giro en el apoyo económico e ideológico no sólo a los centros educativos de carácter privado-concertado, sino a una creciente mercantilización de la educación, tiende a asentarse en el argumento del abaratamiento del coste. Pero esta idea no se sostiene si se lleva a cabo un análisis riguroso más allá de la rentabilidad puramente económica o el coste mínimo.

Desmontemos mitos:

1. La escuela pública, a diferencia de la privada-concertada, es un servicio público de todos y para todos.

Como hemos comentado, cada vez más ciudadanos piensan que la diferencia fundamental entre la red pública y la privada-concertada reside en que la primera es de titularidad de la administración educativa y la segunda de una empresa y/o orden religiosa. Esta realidad se debe, entre otras cosas, al mismo lenguaje que utiliza el Estado para hacer creer que, porque ambas redes son sostenidas con fondos públicos, ambas son públicas. Sin embargo, como hemos visto, la diferencia se sitúa mucho más allá de la simple titularidad. La escuela pública se caracteriza porque en ella caben todos, ya que no es propiedad de nadie sino que es de todos y para todos. Su acceso está abierto a toda la población sin exclusiones, como servicio público que es.

Cuando se habla de la educación como un servicio público, nos referimos a una escuela que ofrezca a todos, con independencia de la clase, el género, la nacionalidad, la etnia o la capacidad económica, los recursos suficientes para asegurar el máximo nivel educativo. Por tanto, cuando la enseñanza que imparte es para TODOS, sin exclusiones, la escuela es un servicio público.

Los centros privados-concertados NO SON UN SERVICIO PÚBLICO PARA TODOS, ya que (como la experiencia nos dice) excluyen a una parte del alumnado a través de numerosas trampas a fin de asegurar el éxito académicoCuando un centro educativo excluye, aunque sea a un solo alumno, no presta un servicio público y, en consecuencia, no puede llamarse público.

2. La escuela pública, a diferencia de la privada-concertada, es gratuita.

La escuela privada-concertada, a pesar de estar subvencionada con fondos públicos, utiliza trampas para cobrar por gran cantidad de conceptos. No es gratuita. Se paga por dos vías: la primera con la subvención que sale de nuestros impuestos y que se les transfiere a través de los conciertos educativos; la segunda, con el cobro de actividades de tiempo libre y ocio, culturales, cuotas de asociaciones, etc.

Los colegios concertados son, como hemos dicho, centros de titularidad  privada a los que la administración pública financia con cargo a los Presupuestos Generales. Esta financiación incluye el salario de profesores (que cobran lo mismo que los de la pública), del personal de administración, servicio y mantenimiento y la conservación del centro, cubre hasta el 88% de su presupuesto y tiene una serie de contrapartidas, al menos teóricamente. El sistema de conciertos les obliga a impartir la enseñanza gratuitamente y a aplicar un régimen de acceso y admisión de alumnos semejante al de los colegios públicos. En la práctica, sin embargo, no cumplen ninguna de estas obligaciones. Casi el 100% de estos centros cobran cantidades importantes a sus usuarios, que varían de unos colegios a otros. Puede tratarse de “donaciones” forzosas o bien de actividades extraescolares, aunque obligatorias y realizadas dentro del horario lectivo. Pero, sea como fuere, estudios realizados por varias asociaciones de consumidores, entre ellas la OCU, demuestran que llevar a un niño  a un colegio concertado puede llegar a costar a los padres un 300% más caro que si optan por una escuela pública. En un centro concertado de primaria el gasto que deben asumir los padres por cada hijo es, de media, el triple que en un colegio público. La diferencia aumenta aún más en secundaria. Estos cobros ilícitos hacen que un segmento de la población no pueda tener acceso a ella, lo cual no es inocente sino que tiene un efecto de selección del alumnado.

El incumplimiento de sus obligaciones respecto a la admisión de alumnos es otro filtro con la finalidad de configurar una clientela selecta, de la que excluyen sistemáticamente a inmigrantes, gitanos y niños de otras etnias desfavorecidas, así como a alumnos de bajo nivel socioeconómico, con necesidades educativas especiales o bajo rendimiento académico. Con el incumplimiento de la admisión del alumnado contribuyen al desequilibrio en la escolarización de niños con discapacidad, gitanos e inmigrantes entre centros públicos y privados. Así, nos encontramos con un 90% en centros públicos y un 10% en centros privados-concertados. Porcentajes similares se registran en lo que se refiere a la distribución de los alumnos que necesitan educación compensatoria (gitanos e inmigrantes).

3. La escuela pública, a diferencia de la privada, cuenta con profesionales que han pasado por una oposición.

La escuela pública cuenta con profesionales que han tenido que pasar por un examen muy duro llamado oposición para el que no todo el mundo está preparado. No sólo es una prueba para comprobar los conocimientos de las personas que se van a encargar de la educación de los alumnos, sino para descartar quién no está preparado para asumir una tarea tan dura.

La escuela privada no tiene profesores que hayan pasado una oposición. Puede que tengan los mismos conocimientos o incluso más que un profesor que haya pasado por tan duro trance, pero doy fe de que la inmensa mayoría no cumple con estos requisitos. Es más, muchos de ellos, principalmente en ESO y Bachillerato, están impartiendo materias para las que no están preparados ni han estudiado siquiera en su carrera. ¿Dejáis en sus manos a vuestros hijos sabiendo esto?

4. La escuela pública a diferencia de la privada es participativa, democrática y está gestionada por la comunidad educativa.
                                                                                                          
La escuela pública es democrática, ya que pertenece al pueblo. Sin embargo, la escuela privada-concertada está gestionada por el patrón o empresario y no es necesaria la participación democrática, ya que la empresa se encarga de ofrecer los servicios a los clientes, que son sus usuarios.

5. La escuela pública a diferencia de la privada es inclusiva, integradora y compensadora de desigualdades.

La escuela pública es inclusiva, puesto que asume el principio del respeto y reconocimiento a la diferencia del alumnado. Una escuela inclusiva recibe a todo el alumnado, preocupándose constantemente de superar cualquier barrera que dificulte los aprendizajes de cualquier alumno, independientemente de cuál sea su medio social, cultura de origen, sexo, etnia o cualquier discapacidad física, intelectual, sensorial o de la sobredotación intelectual.

Sin embargo, la escuela privada-concertada en su gran mayoría rechaza al alumnado inmigrante (a no ser que tenga dinero) y de necesidades educativas especiales, poniendo el lucro por encima de la solidaridad.

La escuela pública, a diferencia de la privada-concertada, hace efectivo el derecho de todos a la educación y favorece la integración al posibilitar que todos los niños  puedan convivir a diario en las aulas, dando un ejemplo no sólo de tolerancia, sino de respeto a la pluralidad, al que es diferente y a quienes tienen necesidades educativas especiales. Otro tema es que este punto no lo puedan ejercer como se debería debido a los numerosos recortes presupuestarios que se han realizado por parte de la administración a la escuela pública (para dárselo a la privada-concertada, naturalmente).

La escuela pública también es solidaria. Cada día son más numerosos los inmigrantes en nuestro país que acuden a la escuela pública porque la privada los rechaza. De la misma forma, los niños con discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales tampoco van a encontrar fácil acomodo en los centros privados-concertados. Sin embargo, le escuela pública hace efectivo el derecho de todos a la educación y favorece que estos niños puedan convivir a diario en las aulas y dan un ejemplo no sólo de tolerancia, sino de respeto a la pluralidad, al diferente y a quienes tienen necesidades educativas especiales.

Además, la escuela pública es compensadora, porque parte de la convicción de que todo el alumnado, a pesar de las diferencias y desigualdades de origen, puede desarrollar el máximo de sus capacidades.

Como hemos visto, la escuela privada-concertada ni es integradora ni solidaria con la parte de los alumnos que rechaza y excluye, lo cual constituye un aspecto muy negativo al carecer su educación de la gran riqueza que aporta la multiculturalidad.

6. La escuela pública a diferencia de la privada es neutra y pluralista.

La escuela pública es neutra, ya que su espacio, por el hecho de ser público, pertenece a todos y por esto toda actividad que se haga en ella tendría que poder ser compartida por todos. Por eso, en la escuela pública sólo cabe la neutralidad filosófica y religiosa y en consecuencia ningún alumno puede ser segregado por las convicciones religiosas o filosóficas de sus familias.

En la escuela pública el hecho religioso y filosófico se plantea exclusivamente desde un punto de vista histórico y de influencia en nuestra cultura y no desde el adoctrinamiento (o, al menos, debería ser así, aunque este punto lo trataremos en un próximo artículo), sino más bien como afirmación del pluralismo, de la diversidad de creencias ajena a proselitismos del signo que sean, empeñada en desarrollar conocimientos y saberes críticos, y, por esa dirección, la autonomía de los sujetos para pensar y optar.

La escuela privada-concertada, sin embargo, obliga a aceptar idearios a todo el alumnado que se matricula en ellos.

La escuela pública se caracteriza por ser plural ideológica y culturalmente. Debe de admitir en su seno, por el hecho de ser pública, a todas las personas independientemente de las ideas, cultura, religión y diferencias culturales que conviven en la sociedad. El ejemplo lo tenemos en la proporción de alumnos inmigrantes, de necesidades educativas especiales que tiene escuela pública respecto a la privada-concertada, la cual, sin embargo, tiene a gala presumir de carácter propio e ideología para transmitir al alumnado.








viernes, 29 de mayo de 2015

LA “EVOLUCIÓN” DE LA DERECHA ESPAÑOLA. POR QUÉ LA DERECHA EN ESPAÑA NO ES IGUAL QUE EN EUROPA.

Opinión y humor:   http://elgatobueno.blogspot.com.es/


Los partidos de extrema derecha en los países de la Unión Europea están ganando fuerza como consecuencia de la crisis (Amanecer Dorado, en Grecia; Le Pen en Francia; Jobbik en Hungría; Vlaams Belang en Bélgica, etc.). Sin embargo, a nivel estatal, España no ha seguido la misma senda que sus Estados vecinos y estas formaciones políticas, lejos de ganar electores, los han perdido. 

Esto se debe a que la mayoría de los simpatizantes de la derecha más conservadora o reaccionaria vota al PP, lo cual no tiene otra explicación más que el PP es la evolución del franquismo

Para ello, es preciso conocer cómo se formó la derecha española después del franquismo y su evolución hasta la presente derecha liberal para entender las diferencias entre la cultura política de la derecha conservadora española y los partidos de derecha conservadora en el resto de Europa y comprender la anomalía de la derecha española y del sistema político español en su conjunto, considerando que se trata del único país occidental europeo en el que el partido vertebrador de la derecha procede de la extrema derecha.

Manuel Fraga Iribarne lideró uno de los movimientos reformistas franquistas que acabaría constituyendo la plataforma neofranquista de Alianza Popular (AP) en octubre de 1976. Entendemos por ésta una Alianza Popular cuyo signo de identidad fundamental, cuya percepción por la opinión de 1976 y los electores de 1977, fue la lealtad a la obra del régimen de Franco y la reticencia a abrir un período constituyente que llegara a deslegitimizar la dictadura y a establecer, como valores propios de la España constitucional, los de la democracia vigente en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial y no los de la simple apertura realizada y controlada por un régimen autoritario.

El surgimiento de AP ocurre como consecuencia de la división del reformismo franquista, a partir del fracaso del primer gobierno de la monarquía (diciembre de 1975-julio de 1976), y por la integración coherente hacia posiciones englobadas en la extrema derecha neofranquista de su líder, Manuel Fraga, desplazamiento en el que resultó fundamental la captura del gobierno por el reformismo «suarista» que desembocó en la Unión de Centro Democrático (UCD). 

A ello también habría que añadir el nacimiento de la plataforma aliancista como un proceso de confluencia de diversos proyectos reformista limitados e institucionalizados que tenían su origen en el marco asociativo nacido en las estructuras del Movimiento Nacional de 1974-1975 (los cuales han sido infravalorados en los estudios sobre AP). Asimismo, es necesario enfatizar los procesos político-sociales que provocaron la transformación de la plataforma aliancista de origen neofranquista en una fuerza de carácter liberal-conservador, en aras del pragmatismo político y de la supervivencia política, delimitada por el acatamiento (a regañadientes) y la participación crítica en el proceso constitucional que acabaría canalizado en la Constitución de 1978.

Este proceso “evolutivo” está determinado por el alejamiento de sus orígenes, enmarcados en la extrema derecha neofranquista “evolutiva” (en tanto que evolutiva del régimen) y “anticonstitucionalista” (en tanto que contraria a un proceso constituyente), y su consolidación como fuerza englobada en la derecha extrema “constitucionalista” y posteriormente como manifestación de una derecha de carácter liberal-conservadora.

En este sentido, es necesario entender la evolución de la extrema derecha neofranquista de carácter nacional-populista (AP) como eje a tener en cuenta, cuando pretendamos interpretar y analizar la construcción de la democracia española, así como para llegar a contextualizar y analizar las características culturales autoritarias y antidemocráticas de la actual derecha española, nacida de una parte del reformismo franquista. 

Fraga abandona brevemente la política en 1979, convencido de haber fracasado en su intento de crear una fuerza política de centro-derecha que disputara el poder a un Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que estaba abandonando el marxismo. Sin embargo, en breve retornaría para tratar de dar a su partido, AP, una cara más centrista y moderada, integrando a nuevas personas. 

Alianza Popular forma en 1982 una amplia coalición con el Partido Demócrata Popular y el Partido Liberal, ambas formaciones procedentes de la UCD, así como con partidos regionalistas de Aragón, Navarra y Valencia. 

Ya en 1989, coincidiendo con la celebración del IX congreso, se refundó el partido por "la necesidad de convertir AP en un partido de ancha base donde quepan y convivan cómodamente las ideas liberales, conservadoras y democristianas", según rezan sus estatutos fundacionales. El Congreso supuso el regreso de Manuel Fraga a la presidencia del partido (que había dejado en 1986 tras el fracaso de las elecciones al parlamento vasco) y la salida de Antonio Hernández Mancha, elegido en el anterior cónclave popular. El objetivo fue formar una alternativa al Gobierno de los socialistas. En este sentido, el congreso estuvo precedido por negociaciones intensas para lograr la unión de las diferentes corrientes del partido como democristianos, liberales e independientes. Fraga colocó ya en ese momento a su delfín Aznar como vicepresidente. En el discurso de cierre del congreso, Manuel Fraga, afirmó que gobernaría el Partido "con mano de acero en guante de raso". 

En resumen, como se puede ver repasando el proceso de su formación, más allá de los elementos coyunturales (entre los que, sin duda, se encuentra el endurecimiento de las posiciones generales del conservadurismo desde comienzos del siglo XXI), la actual derecha española es heredera directa del franquismo y la cultura política conservadora española está lejos de sus homólogos europeos.

Sólo así se comprende, entre otras cosas:

- Por qué la derecha no quiere permitir que la izquierda llegue al poder y trata de hacer lo indecible para conseguirlo. 

- Por qué este país es el único de toda Europa en el que no se ha condenado jamás un régimen fascista (el franquismo)  que estuvo 40 años instaurado. Mientras que los alemanes se avergüenzan de su pasado nazi y es condenado públicamente, en España no se puede reprobar a Franco. 

- Por qué el propio dictador murió plácidamente en una cama, mientras que los que se le oponían siguen enterrados en cunetas. Los muertos del bando nacional son caídos por Dios y por España y están sepultados en cementerios. 

- Por qué la familia de ese dictador sigue viviendo tranquilamente (y muy bien) en este país. 

- Por qué muchas calles de pueblos y ciudades de este país siguen llevando nombres de generales fascistas. 

- Por qué el PP elude condenar el franquismo en el Congreso de los Diputados. Los populares rechazaron en mayo de 2013 una moción de IU que pedía celebrar el 18 de julio como día contra el franquismo. 

- Por qué la Iglesia sigue imponiendo sus creencias, criterios e intereses como razón de Estado, al igual que en la dictadura. 

- Por qué a estas personas no se les puede llamar fascistas, aunque lo sean. Jamás lo reconocen, ni ellos mismos ni sus votantes. Y lo peor es que nada de esto se puede decir en público, porque es políticamente incorrecto, tachando al que se le ocurre mencionarlo de "antidemócrata" y de que no se pueden estar abriendo viejas heridas. Te tratan como si estuvieras loco o te miran como un bicho raro por decir esto. Pero yo ni estoy loco ni exagero: es historia y está escrita. Es imprescindible conocer nuestro pasado, porque, como ya se sabe, "el que no conoce su historia está condenado a repetirla".

La derecha en este país no quiere que tengamos derechos, no quiere justicia social. A ellos lo que les gusta es la beneficencia para demostrar que son muy generosos y tienen mucha caridad. ¿Cómo van a demostrar lo buenos que son si no nos dan una limosna de vez en cuando? Para eso necesitan que haya pobres, sin dinero, sin dignidad, que requieran de la caridad para subsistir, porque los pobres no tienen derechos, ni siquiera tienen el derecho de tener derechos: el rastrillo solidario, la fiesta dela banderita, el domund... "Siente un pobre a su mesa" es el lema de la película Plácido de Berlanga, visión ácida y descarnada de esa realidad. ¿Tanto han cambiado las cosas? Mientras les dejemos hacerlo, se perpetuarán en el poder. Y se inventarán todas las crisis que sea necesarias para seguir ahí. 

Sin embargo, estamos hartos de oír cómo se les llena la boca defendiendo la democracia, cuando ha quedado sobradamente demostrado que nunca la quisieron... ni la quieren. Porque, como todos sabemos, cualquiera que se interponga en su camino, acaba, cuando menos, apartado de su profesión. Ya que es evidente que España sigue siendo su finca particular y ellos son los únicos que pueden hacer y deshacer a su antojo

Está claro que Franco lo dejó todo atado y bien atado. 


















jueves, 28 de mayo de 2015

LA ESTRATEGIA DEL MIEDO CONTRA LA IZQUIERDA DEL SIGLO XXI

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La táctica de gobernar utilizando el miedo se usa hasta cuando aún no se ostenta ningún cargo de representación. Esto se ha podido ver claramente con la propuesta desesperada de Esperanza Aguirre a Antonio Miguel Carmona para dar su apoyo en la alcaldía de Madrid a este último: con tal de que no gobierne la izquierda, la condesa es capaz de todo.

Y es que siguen metiéndonos miedo con que vienen los rojos y nos lo van a quitar todo. Señores fascistas del PP: la idea de que los rojos van a expropiar las grandes riquezas que tienen ustedes está completamente demodé. Ustedes siguen anclados en el pasado, en el marxismo, pensando que la izquierda lo que quiere es confiscar sus bienes, hacerlos de todos, quitar la propiedad privada, nacionalizar todo lo habido y por haber. Pero cambien ya su discurso del siglo XIX. La izquierda, en pleno siglo XXI, quiere una sociedad deliberativa, descentralizada, ideológica pero tolerante, con libertad moral, justa, solidaria, igualitaria, expresiva, sin miedo… En definitiva, una verdadera democracia generalizada y en donde todos los seres humanos podamos vivir dignamente.

La derecha tampoco soporta que la izquierda tenga dinero y/o propiedades. Por este motivo atacan al conocido presentador Gran Wyoming, que reconoce públicamente tener un capital importante y unas cuantas propiedades inmobiliarias y, sin embargo, defiende abiertamente ideales izquierdistas. Y todavía recuerdo cuando en 2011 se hicieron públicas las declaraciones de bienes y rentas de los miembros del Congreso de los Diputados y se supo que el diputado de IU Gaspar Llamazares había declarado tener 303.058 euros repartidos entre una libreta de ahorro (17.071 euros), fondos de inversión (83.487 euros) y depósitos a plazos (202.500), así como una propiedad, compartida al 50% con su mujer y un Opel Meriva comprado ese mismo año, igualmente a medias con su esposa. Parece ser que los de izquierdas tienen que "ir vestidos de mono y vivir debajo de un puente", como él mismo declaró entonces. No se cuestionan ninguno de esos señores de derechas todo lo que han conseguido ellos a base de robar de lo público, cajas B, mordidas, tarjetas black…

El profesor Ramón Cotarelo precisa así en su libro La izquierda del siglo XXI: “Considero de izquierdas toda actividad que cuestione el orden social existente y pretenda transformarlo en la realidad material, mediante el empleo de los elementos legales en el Estado democrático de Derecho, no para volver al «statu quo ante» sino para alcanzar un orden social nuevo que descanse sobre la trinidad revolucionaria de «libertad, igualdad y fraternidad»”.

En cualquier caso, no podemos pretender que la derecha rancia, fascista y retrógrada de este país piense de otra manera. Al fin y al cabo, no es más que la continuación y la herencia del franquismo. Pero ése ya es un tema de un próximo artículo.






lunes, 25 de mayo de 2015

SABOR AGRIDULCE

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El retroceso del PP y la caída de líderes déspotas como Rita Barberá o Esperanza Aguirre y de mandatarios inútiles e incapaces como Monago o Cospedal es un alivio tremendo.

También es motivo de alegría el retroceso del bipartidismo en este país.

Pero es triste que, a pesar de todos los escándalos de corrupción que han salido a la luz, el PP solo haya perdido dos millones y medio de votos y siga siendo la fuerza más votada. También es triste que la segunda formación con más votos continúe siendo el PSOE, otro partido corrupto y dirigido en la sombra por uno de los mayores traidores de este país.

Es cierto, todo esto puede cambiar en las elecciones generales, pues es sabido que la población no suele votar lo mismo que en las locales.

Pero hay motivos para la esperanza. Las victorias de Ada Colau en Barcelona y la posible alcaldía de Manuela Carmena en Madrid nos abren una pequeña ventana al cambio.

Esperemos que sea ahora cuando empiece la verdadera transición, ya que ese período político que va desde 1975 a 1981 en realidad fue una continuación del régimen anterior: cambiar para que todo siguiera igual, como se ha demostrado con los años.

De todas formas, mucho me temo que lo que nos espera de aquí a noviembre va a ser muy duro y los ataques del PP a las fuerzas de la izquierda en estos meses van a ser todavía más brutales de lo que han sido hasta ahora.

Así pues, Colau, Carmena, si finalmente sois alcaldesas, por favor, hacedlo bien, porque, en gran medida, de vosotras depende el verdadero cambio.

PODEMOS no ha resultado ser lo que prometían las encuestas. También hay que tener en cuenta que no se ha presentado en muchos ayuntamientos, lo ha hecho en coalición con otras formaciones o bajo otras siglas.

Rosa Díaz: ¿qué más te hace falta para que te marches de una vez a tu casa? No te preocupes, ya está todo bien montado para que te quede una buena pensión. Aunque ya habrá por ahí esperándote un buen puesto en una empresa privada.

Rajoy, ¿dónde estabas anoche, que no se te vio el pelo? Espero que preparando las maletas.

IU por favor, comenzad a dialogar para hacer un partido único junto con PODEMOS para que la izquierda no esté tan fragmentada.

Y, por último, bravo por el ascenso de mujeres cultas y progresistas a cargos importantes de representación, que ya estamos hartos de señoras florero incompetentes en altos cargos.

PD: Por cierto, ¿por qué tanto retraso en la salida de los datos oficiales por parte del Ministerio del Interior?






domingo, 24 de mayo de 2015

EL MIEDO COMO FORMA DE CONTROL

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Todos los animales experimentan miedo, los seres humanos, probablemente, más que todos los demás. Cualquier animal incapaz de sentir miedo tendría muy pocas probabilidades de sobrevivir, sin importar su tamaño, rapidez o cualquier otro atributo. El miedo nos alerta de aquellos peligros que amenazan nuestro bienestar y en ocasiones incluso nuestras propias vidas.

Pero, ¿qué es el miedo? Ni más ni menos que la perturbación angustiosa del ánimo causada por un riesgo o daño real o imaginario, y que acaba consolidándose como una sensación de inseguridad que, desde lo individual, se vuelve colectiva. Así, el miedo de una sociedad es el estado de inseguridad.

Y, ¿quién protege a la sociedad? Los gobernantes. De ellos depende la seguridad de las personas, siempre y cuando haya algún temor que las inquiete o preocupe. Con ausencia del miedo, el individuo no necesita ser protegido por nadie. Y eso no conviene a los gobernantes.

Las personas que tienen la desfachatez de gobernarnos entienden este hecho básico de la naturaleza humana. Lo explotan y lo promueven. Ya sea que establezcan un Estado militarista o un Estado de bienestar, ellos dependen del miedo para asegurar sumisión pública, para garantizar conformidad con sus mandatos oficiales. Sin el miedo del pueblo, ningún Gobierno duraría más de veinticuatro horas.

A lo largo de la historia, todas las instituciones que han tenido el poder han utilizado el miedo para conseguir sus objetivos: las religiones con el pecado, los gobiernos con el delito… Y una vez que se acepta, el individuo tiene miedo a hacer algo inapropiado, a ser castigado, etc. No tenemos que escarbar mucho en la historia reciente de España para ver que este instrumento ha sido y sigue siendo utilizado hasta la saciedad: Franco con el peligro que suponían los rojos, Felipe González con el peligro que suponía no entrar en la OTAN, el PP con el peligro que supone PODEMOS, por citar unos pocos ejemplos.

Pero recordad que, si alguna vez dejásemos de tener miedo del propio Gobierno y de las falsas amenazas que fomenta, el Gobierno sucumbiría y moriría, y desaparecería el portador de decenas de millones de parásitos que ahora se sacian con la riqueza y dinamismo de lo público, de forma directa o indirecta, por medio del poder del Gobierno. Ese día, todo el que ha estado viviendo a expensas de lo público deberá buscarse un empleo honesto, y el resto de nosotros, reconociendo al Gobierno como el falso dios que siempre ha sido, podríamos ocuparnos de aliviar nuestros miedos reales de formas más productivas y moralmente defendibles.

Hoy tienes la oportunidad de demostrar que el poder no te amedrenta con sus amenazas.  Recuerda que vas a estar tragando CUATRO AÑOS MÁS.




miércoles, 20 de mayo de 2015

LA PÉRDIDA DE LOS VALORES MORALES EN LA SOCIEDAD ACTUAL

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A lo largo de la historia la civilización ha estado siempre en permanente transformación. Pero durante los últimos 50 años los cambios sufridos han sido tremendamente profundos y, sobre todo, muy rápidos. Tanto es así que los soportes sobre los que se asentaba se están tambaleando. Uno de estos pilares es el conjunto de valores que perfeccionan al hombre: los valores morales.

Por valores morales se entiende el conjunto de creencias, costumbres y normas de una persona que orientan su conducta. Componen la conciencia que una persona tiene del bien y del mal. Por tanto, los valores morales inciden en las relaciones interpersonales y conforman la calidad de las mismas en una determinada sociedad. La Ética es la parte de la Filosofía que tiene por objeto el estudio de la moral

Los seres humanos vamos interiorizando los valores morales en el núcleo familiar. En éste aprendemos el respeto, la tolerancia, la honestidad, la honradez, la generosidad, la responsabilidad, la lealtad, la paz, la justicia, la dignidad, la cortesía, la prudencia, la sensatez, el respeto a los mayores, la perseverancia, entre otros. A medida que maduramos, comenzamos a asumir los valores sociales: la amistad, el respeto a nuestros semejantes, la cooperación, la comprensión, la vocación de servicio, etc. 

Sin embargo, actualmente parece que estos valores han dejado de apreciarse, ya no se tienen en cuenta, han dejado de tener la importancia que realmente tienen y, por tanto, poco o nada influyen en las relaciones sociales. Uno de los síntomas de la sociedad contemporánea es el deterioro moral, manifestado por un cambio progresivo que consiste en la aceptación de opciones que en otros tiempos fueron consideradas como delictivas por el sentido común. Vivimos, sin duda, una crisis de valores que genera una crisis social. 

Efectivamente, sin una ética de valores adecuada se nos hace difícil relacionarnos con otras personas, ya que los valores no sólo son una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. De esta manera, las crisis de valores personales constituyen un problema social, del cual se derivan las acciones y conductas poco éticas que día a día vemos en nuestro entorno, tanto en el ámbito económico como en el político

La mayoría de la gente entiende por "crisis de valores" la ausencia de éstos; pero la situación actual no responde exactamente a su desaparición. Realmente lo que está ocurriendo es mucho más grave. Los valores se están transformando debido a diversas razones: cambio de costumbres, generalización de adicciones, alteración en los roles de la familia, etc. Los valores tradicionales se están sustituyendo en la mayoría de las sociedades por otros basados en el individualismo. Se promueven, de forma globalizada, el materialismo y el hedonismo, creando una sociedad donde lo más importante es el tener y el parecer (tanto tienes, tanto vales) y en la que se suscitan las necesidades del consumismo, dejando de lado el valor del ser humano. La otra cara de la moneda la forman aquéllos que viven en el conformismo, bastándoles con tener garantizada la supervivencia y la seguridad. De este modo, las relaciones entre las personas se vuelven superficiales, sin ningún compromiso, generando conductas antisociales basadas en una total ausencia de moral y, en muchos casos, incluso se podría hablar de doble moral. Y todo ello sin que la gente se percate apenas y sin ningún tipo de autocrítica. 

Por esto, sin lugar a dudas, se puede afirmar que nos encontramos ante un cambio de paradigma. Están cambiando todas nuestras referencias morales, incluso el valor de las consecuencias de nuestros actos, alcanzando el nivel del "nada importa excepto yo".

Los poderes actuales, tanto reales como fácticos, fomentan, principalmente a través de los medios de comunicación de masas, los "nuevos valores". Hay que entender que así sea, puesto que lo hacen velando por sus propios intereses. Conocida es la frase "divide y vencerás" que se aplica tanto en la civilización actual. Y en una sociedad dividida y sin cohesión entre sus miembros, en la que prevalece el individualismo, la competitividad y el todo vale, está claro hacia dónde se inclina la balanza. 

Desde estos mismo poderes se transmite una concepción de progreso equivalente a la destrucción de todo lo pasado. Pilares de la sociedad, como la familia y la educación, que eran transmisores de los valores morales tradicionales, están desapareciendo. La amistad basada en la lealtad y el honor se está transformando en amistad por interés. El respeto, la tolerancia y la generosidad hacia los demás es algo que cada vez queda más lejano. Y la solidaridad se canaliza a través de organizaciones no gubernamentales, muchas de dudosa reputación y algunas, incluso, protagonistas de escándalos de corrupción. 

Todo esto agravado por una pasividad social pasmosa, incrementada por el adoctrinamiento permanente a través de los medios de comunicación, que pretenden imponer un pensamiento único relacionado con los "nuevos valores", hace que nos estemos convirtiendo en una sociedad vulgarizada, mediocre, conformista y fácil de manipular, en la que a cada individuo sólo le preocupa su bienestar y, al mismo tiempo, es insolidario con las causas de ese bienestar. Como resultado cree que, con lo que sabe, ya es más que suficiente y no tiene la más mínima curiosidad por saber más. 

¿Hay aún esperanza en el ser humano, en su capacidad y en el uso de su libre albedrío? Lo que está claro es que cualquier paso que hay que dar en la recuperación de los valores morales habrá de hacerse desde la libertad, a la cual sólo se llega a través del conocimiento. Sólo así se podrá cambiar la estructura social impuesta y hacer un mundo más justo en el que el poder se diluya y los Estados cumplan con su única función de administrar con transparencia la sociedad que los elige. 

http://www.monografias.com/trabajos-pdf5/crisis-valores-sociedad-actual/crisis-valores-sociedad-actual.shtml