lunes, 15 de junio de 2015

LA EDUCACIÓN PRIVADA-CONCERTADA PROMUEVE LA MEDIOCRIDAD EDUCATIVA

Como ya comenté en el artículo http://eldiariodeanais.blogspot.com.es/2015/06/educacion-publica-frente-educacion.html, muchas personas creen que educación privada equivale a educación para ricos, a una educación buena y llena de cosas positivas.  Tal vez sea porque la gente piensa que por pagar va a recibir algo excelente, cuando el diseño económico de la educación privada incentiva la mediocridad educativa.  Entendamos cómo funciona.
Efectivamente, hoy en día muchísimas personas piensan que la educación privada es mejor que la pública por el simple hecho de que se paga más. Por parte de los sucesivos gobiernos de este país, gracias a las numerosas reformas educativas, se ha ido procurando que la educación pública tenga menos medios y más alumnos, menos profesores y los que hay más cargados de tareas que nada tienen que ver con la enseñanza y la educación. ¿Qué buscan conseguir con esto? Hacer desaparecer la escuela pública o que ésta sea de tan mala calidad que la gente no tenga más remedio que llevar a sus hijos a un colegio de pago.
Así pues, lo que el gobierno quiere conseguir es que, si eres un pobre sin dinero, estés condenado a la ignorancia, a no poder aprender lo que se necesita saber para obtener un buen empleo y poder tener una vida digna. Si eres de la casi inexistente clase media, te costará, pero podrás pagar una educación para ir avanzando muy lentamente. Y, evidentemente, si eres rico, podrás ser el propietario de los negocios educativos que te procurarán bastantes ganancias.
Como es sabido, si un alumno no aprueba, se desanima y tiene menos motivos para matricular. Pero como los ingresos del negocio educativo dependen de que el alumno quiera matricularse, los colegios privados-concertados tienen que poner la cosa fácil para que el alumno se siga matriculando. De modo que los profesores ya no pueden poner una calificación de cero, aunque el alumno sea mediocre y deficiente, sino que tienen que hacer los exámenes fáciles y si todos en el aula son unos vagos, entonces el profesor tiene que levantar la mano para lograr que un porcentaje apruebe el curso.  Los cursos en que pocos aprueban están mal vistos, y la dirección vería ese curso como una amenaza a los ingresos del negocio.
Entonces, ¿de dónde sale lo de que exigen más en una educación privada?  En una buena educación se debe exigir al alumno, en lugar de que el alumno exija. No hace tantos años, los padres que visitaban al profesor y recibían quejas de que su hijo perdía el tiempo en clase o no estudiaba, terminaban regañando o castigando al hijo, porque con la vagancia no se logra pasar una educación exigente. Pero eso era antes. En la actualidad los padres van a reclamar al profesor si su hijo no aprueba, si el profesor aconseja que repita porque no alcanza los conocimientos mínimos, si regaña a su hijo por no hacer los deberes o copiar en un examen o no le deja usar el móvil en clase. Ahora prácticamente se prohíbe a los profesores aconsejar que un alumno repita, porque su hijo estudia mucho y eso sería una barbaridad que les desmotivaría. Es mejor complacer a sus padres, y a sus hijos, para que obtengan el título por el cual pagaron.
Pero eso no es todo. Los empresarios educativos, ávidos de reducir costes, saben que contratar alumnos recién graduados para dar clases es mucho más barato que contratar profesores con amplia experiencia en el campo. Niños educando niños. Novatos preparando a novatos para que sus alumnos sean tan expertos como ellos. Y cuando hay profesores con alguna experiencia, prefieren no enseñar mucho de lo que saben, porque esos estudiantes podrían ser en un futuro competencia profesional para el profesor en su área.  Lo mejor es mantenerles tan ignorantes como sea posible, para que cuando requieran de alguien le llamen a él y él pueda hablar de lo malos que son todos los demás profesionales en su campo donde él resalta.
El resultado es colegios con mala calidad de enseñanza por todas las razones descritas. 
Todo esto viene ocurriendo en España desde hace ya unos cuantos años. Cada vez proliferan más las escuelas y universidades privadas. Las sucesivas reformas educativas han conseguido que la educación sea mediocre. Pero todo esto se tapa, porque lo que en realidad se quiere mostrar es que la escuela pública es mala, mientras que la privada-concertada es la excelente.
Ser educador es un trabajo muy duro: pasarse el tiempo en la escuela tratando de mantener quieta a una audiencia inquieta, enseñar conocimientos, y además gastar la misma cantidad de tiempo en casa haciendo trabajo en horas no pagadas. Para más INRI, al educador se le mira como aquél al que el examen de admisión no le da para estudiar otra cosa, cuando hace 100 años era tan prominente ser maestro como lo sería ser astronauta.  Pero ahora a los profesores les cargan tanto de trabajo burocrático absurdo que no tienen tiempo para atender como deberían su verdadera labor educativa. Y en los colegios y escuelas privadas, los profesores no saben si tendrán empleo el siguiente año.
En unos años nos echaremos las manos en la cabeza con noticias de incidentes de mala praxis médica porque los médicos estaban mal preparados.
Esa es la educación privada: el negocio educativo es un negocio de vender títulos profesionales, donde conviene tener profesores baratos, aunque sean unos inexpertos e ignorantes y tener estudiantes que no abandonan, pero que tampoco pueden avanzar muy rápido para que así sean una buena fuente de dinero. Lo importante no es ofrecer a las empresas los trabajadores que necesitan, ni es necesario hacerles aptos para un empleo. Con esto lo que se consigue es hacer un país de ignorantes, de borregos, que no saben ni quieren aprender. Así el poder puede conducir a la masa mejor. Pero la mayor parte de la gente está encantada con su título comprado para conseguir un empleo mediocre en una sociedad mediocre.

Como se puede ver, la educación privada trae como consecuencia una serie de efectos que difunden y premian la mediocridad en la sociedad, y debería ser una labor del gobierno defender a su país contra estos enemigos que carcomen el entramado de la sociedad.  Pero la realidad es que es el propio poder el que lo fomenta.




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