miércoles, 3 de junio de 2015

EDUCACIÓN PÚBLICA FRENTE A EDUCACIÓN PRIVADA-CONCERTADA

Opinión y humor:   http://elgatobueno.blogspot.com.es/

No descubro nada nuevo si digo que en este país existe la creencia generalizada de que la educación privada-concertada es mucho mejor que la pública. Un creciente número de personas opinan que educación privada equivale a educación para ricos, a una buena educación y llena de aspectos positivos.  Tal vez sea que la gente cree que por pagar va a recibir algo excelente, cuando el diseño económico de la educación privada-concertada incentiva la mediocridad educativa.  Entendamos cómo funciona.

En España uno de los criterios distintivos entre centros es la naturaleza de su gestión y de su financiación. Así pues según este criterio, existen tres tipos de colegios en los que se integra la oferta educativa:

- Colegios públicos: se trata de centros de estudio laicos directamente financiados y gestionados por el gobierno central y la ayuda de las administraciones locales de cada zona. La mayoría de estos centros imparten todos los niveles de educación básica y obligatoria (infantil, primaria, secundaria y bachillerato, aunque algunos centros delegan los ciclos superiores en institutos públicos). Tienen plazas limitadas y para acceder se debe cumplir una serie de requisitos establecidos por la Administración (p.ej.: proximidad geográfica de la vivienda). Son gratuitos.

- Colegios concertados: se trata de centros de estudio de titularidad privada (no creados por la administración) pero subvencionados en gran medida por la Administración Central, es decir, con financiación pública. Aun sujetos a ciertos condicionantes establecidos por las administraciones, como el límite de alumnos por clase, fechas, admisiones, etc., poseen alta libertad de gestión. Su financiación viene combinada entre las subvenciones y las aportaciones de las familias.

- Colegios privados: son una empresa privada de educación. Dentro de los límites establecidos por la legalidad poseen completa libertad de gestión. Los límites de plaza y acceso los establece la propia empresa privada que gestiona el centro. Suelen impartir todos los niveles educativos, aunque tienen libertad para limitarlo si así lo desean. Su financiación depende de manera exclusiva de las aportaciones de las familias de los alumnos.

Como se puede comprobar, prácticamente lo único que diferencia a los centros privados de los concertados es que estos últimos reciben financiación del Estado. De ahí que, a partir de este momento, tratemos este tema únicamente con la diferencia entre educación pública y educación privada-concertada.

La alta proporción de colegios concertados en España es una singularidad entre los sistemas educativos europeos. Los colegios concertados se asentaron en la década de los ochenta con el objetivo de cubrir, de manera subsidiaria y transitoria, un exceso de demanda educativa que sobrepasaba la capacidad de la red de centros públicos. No obstante, su permanencia y predominio actuales ya no responde a esta función inicial, sino a un giro en las políticas educativas de carácter neoliberal y conservador. No se puede olvidar que el 70% de los centros privados-concertados en España pertenece a la Iglesia Católica.

La justificación de este giro en el apoyo económico e ideológico no sólo a los centros educativos de carácter privado-concertado, sino a una creciente mercantilización de la educación, tiende a asentarse en el argumento del abaratamiento del coste. Pero esta idea no se sostiene si se lleva a cabo un análisis riguroso más allá de la rentabilidad puramente económica o el coste mínimo.

Desmontemos mitos:

1. La escuela pública, a diferencia de la privada-concertada, es un servicio público de todos y para todos.

Como hemos comentado, cada vez más ciudadanos piensan que la diferencia fundamental entre la red pública y la privada-concertada reside en que la primera es de titularidad de la administración educativa y la segunda de una empresa y/o orden religiosa. Esta realidad se debe, entre otras cosas, al mismo lenguaje que utiliza el Estado para hacer creer que, porque ambas redes son sostenidas con fondos públicos, ambas son públicas. Sin embargo, como hemos visto, la diferencia se sitúa mucho más allá de la simple titularidad. La escuela pública se caracteriza porque en ella caben todos, ya que no es propiedad de nadie sino que es de todos y para todos. Su acceso está abierto a toda la población sin exclusiones, como servicio público que es.

Cuando se habla de la educación como un servicio público, nos referimos a una escuela que ofrezca a todos, con independencia de la clase, el género, la nacionalidad, la etnia o la capacidad económica, los recursos suficientes para asegurar el máximo nivel educativo. Por tanto, cuando la enseñanza que imparte es para TODOS, sin exclusiones, la escuela es un servicio público.

Los centros privados-concertados NO SON UN SERVICIO PÚBLICO PARA TODOS, ya que (como la experiencia nos dice) excluyen a una parte del alumnado a través de numerosas trampas a fin de asegurar el éxito académicoCuando un centro educativo excluye, aunque sea a un solo alumno, no presta un servicio público y, en consecuencia, no puede llamarse público.

2. La escuela pública, a diferencia de la privada-concertada, es gratuita.

La escuela privada-concertada, a pesar de estar subvencionada con fondos públicos, utiliza trampas para cobrar por gran cantidad de conceptos. No es gratuita. Se paga por dos vías: la primera con la subvención que sale de nuestros impuestos y que se les transfiere a través de los conciertos educativos; la segunda, con el cobro de actividades de tiempo libre y ocio, culturales, cuotas de asociaciones, etc.

Los colegios concertados son, como hemos dicho, centros de titularidad  privada a los que la administración pública financia con cargo a los Presupuestos Generales. Esta financiación incluye el salario de profesores (que cobran lo mismo que los de la pública), del personal de administración, servicio y mantenimiento y la conservación del centro, cubre hasta el 88% de su presupuesto y tiene una serie de contrapartidas, al menos teóricamente. El sistema de conciertos les obliga a impartir la enseñanza gratuitamente y a aplicar un régimen de acceso y admisión de alumnos semejante al de los colegios públicos. En la práctica, sin embargo, no cumplen ninguna de estas obligaciones. Casi el 100% de estos centros cobran cantidades importantes a sus usuarios, que varían de unos colegios a otros. Puede tratarse de “donaciones” forzosas o bien de actividades extraescolares, aunque obligatorias y realizadas dentro del horario lectivo. Pero, sea como fuere, estudios realizados por varias asociaciones de consumidores, entre ellas la OCU, demuestran que llevar a un niño  a un colegio concertado puede llegar a costar a los padres un 300% más caro que si optan por una escuela pública. En un centro concertado de primaria el gasto que deben asumir los padres por cada hijo es, de media, el triple que en un colegio público. La diferencia aumenta aún más en secundaria. Estos cobros ilícitos hacen que un segmento de la población no pueda tener acceso a ella, lo cual no es inocente sino que tiene un efecto de selección del alumnado.

El incumplimiento de sus obligaciones respecto a la admisión de alumnos es otro filtro con la finalidad de configurar una clientela selecta, de la que excluyen sistemáticamente a inmigrantes, gitanos y niños de otras etnias desfavorecidas, así como a alumnos de bajo nivel socioeconómico, con necesidades educativas especiales o bajo rendimiento académico. Con el incumplimiento de la admisión del alumnado contribuyen al desequilibrio en la escolarización de niños con discapacidad, gitanos e inmigrantes entre centros públicos y privados. Así, nos encontramos con un 90% en centros públicos y un 10% en centros privados-concertados. Porcentajes similares se registran en lo que se refiere a la distribución de los alumnos que necesitan educación compensatoria (gitanos e inmigrantes).

3. La escuela pública, a diferencia de la privada, cuenta con profesionales que han pasado por una oposición.

La escuela pública cuenta con profesionales que han tenido que pasar por un examen muy duro llamado oposición para el que no todo el mundo está preparado. No sólo es una prueba para comprobar los conocimientos de las personas que se van a encargar de la educación de los alumnos, sino para descartar quién no está preparado para asumir una tarea tan dura.

La escuela privada no tiene profesores que hayan pasado una oposición. Puede que tengan los mismos conocimientos o incluso más que un profesor que haya pasado por tan duro trance, pero doy fe de que la inmensa mayoría no cumple con estos requisitos. Es más, muchos de ellos, principalmente en ESO y Bachillerato, están impartiendo materias para las que no están preparados ni han estudiado siquiera en su carrera. ¿Dejáis en sus manos a vuestros hijos sabiendo esto?

4. La escuela pública a diferencia de la privada es participativa, democrática y está gestionada por la comunidad educativa.
                                                                                                          
La escuela pública es democrática, ya que pertenece al pueblo. Sin embargo, la escuela privada-concertada está gestionada por el patrón o empresario y no es necesaria la participación democrática, ya que la empresa se encarga de ofrecer los servicios a los clientes, que son sus usuarios.

5. La escuela pública a diferencia de la privada es inclusiva, integradora y compensadora de desigualdades.

La escuela pública es inclusiva, puesto que asume el principio del respeto y reconocimiento a la diferencia del alumnado. Una escuela inclusiva recibe a todo el alumnado, preocupándose constantemente de superar cualquier barrera que dificulte los aprendizajes de cualquier alumno, independientemente de cuál sea su medio social, cultura de origen, sexo, etnia o cualquier discapacidad física, intelectual, sensorial o de la sobredotación intelectual.

Sin embargo, la escuela privada-concertada en su gran mayoría rechaza al alumnado inmigrante (a no ser que tenga dinero) y de necesidades educativas especiales, poniendo el lucro por encima de la solidaridad.

La escuela pública, a diferencia de la privada-concertada, hace efectivo el derecho de todos a la educación y favorece la integración al posibilitar que todos los niños  puedan convivir a diario en las aulas, dando un ejemplo no sólo de tolerancia, sino de respeto a la pluralidad, al que es diferente y a quienes tienen necesidades educativas especiales. Otro tema es que este punto no lo puedan ejercer como se debería debido a los numerosos recortes presupuestarios que se han realizado por parte de la administración a la escuela pública (para dárselo a la privada-concertada, naturalmente).

La escuela pública también es solidaria. Cada día son más numerosos los inmigrantes en nuestro país que acuden a la escuela pública porque la privada los rechaza. De la misma forma, los niños con discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales tampoco van a encontrar fácil acomodo en los centros privados-concertados. Sin embargo, le escuela pública hace efectivo el derecho de todos a la educación y favorece que estos niños puedan convivir a diario en las aulas y dan un ejemplo no sólo de tolerancia, sino de respeto a la pluralidad, al diferente y a quienes tienen necesidades educativas especiales.

Además, la escuela pública es compensadora, porque parte de la convicción de que todo el alumnado, a pesar de las diferencias y desigualdades de origen, puede desarrollar el máximo de sus capacidades.

Como hemos visto, la escuela privada-concertada ni es integradora ni solidaria con la parte de los alumnos que rechaza y excluye, lo cual constituye un aspecto muy negativo al carecer su educación de la gran riqueza que aporta la multiculturalidad.

6. La escuela pública a diferencia de la privada es neutra y pluralista.

La escuela pública es neutra, ya que su espacio, por el hecho de ser público, pertenece a todos y por esto toda actividad que se haga en ella tendría que poder ser compartida por todos. Por eso, en la escuela pública sólo cabe la neutralidad filosófica y religiosa y en consecuencia ningún alumno puede ser segregado por las convicciones religiosas o filosóficas de sus familias.

En la escuela pública el hecho religioso y filosófico se plantea exclusivamente desde un punto de vista histórico y de influencia en nuestra cultura y no desde el adoctrinamiento (o, al menos, debería ser así, aunque este punto lo trataremos en un próximo artículo), sino más bien como afirmación del pluralismo, de la diversidad de creencias ajena a proselitismos del signo que sean, empeñada en desarrollar conocimientos y saberes críticos, y, por esa dirección, la autonomía de los sujetos para pensar y optar.

La escuela privada-concertada, sin embargo, obliga a aceptar idearios a todo el alumnado que se matricula en ellos.

La escuela pública se caracteriza por ser plural ideológica y culturalmente. Debe de admitir en su seno, por el hecho de ser pública, a todas las personas independientemente de las ideas, cultura, religión y diferencias culturales que conviven en la sociedad. El ejemplo lo tenemos en la proporción de alumnos inmigrantes, de necesidades educativas especiales que tiene escuela pública respecto a la privada-concertada, la cual, sin embargo, tiene a gala presumir de carácter propio e ideología para transmitir al alumnado.








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