domingo, 17 de mayo de 2015

AMENAZAS A PROFESORES: UNA TRISTE REALIDAD

Opinión y humor:   http://elgatobueno.blogspot.com.es/

Aunque los hechos se produjeron el día 14 de diciembre de 2.014, la sentencia se ha hecho firme hace sólo unos días. En ella, el Juzgado de Instrucción número 4 de Toledo, condena a Vanessa Veiga a la máxima pena prevista por el artículo 620 del Código Penal que regula la falta de amenazas y vejaciones injustas: veinte días de multa con una cuota diaria de 6 euros.

Vanessa Veiga, candidata del PP al ayuntamiento de Toledo y conocida atleta, acudió al centro público Valparaíso de la capital castellano-manchega para hablar con una profesora de su hija. Según la sentencia, la conversación derivó en una discusión en la que la atleta y aspirante a concejal golpeó con los nudillos una mesa de un aula mientras se dirigía en voz alta a la profesora con expresiones como “no quiero verte más”, “voy a hacer todo lo posible para echarte del centro”, “voy a coger un megáfono y a decirle a todo el mundo lo dañina que eres”, “no pararé hasta machacarte” o “te voy a arrancar los ojos”. Todo ello en presencia, entre otros, de su hija, menor de edad.

Este comportamiento agresivo, intimidatorio y vejatorio hacia la maestra de su hija es completamente inaceptable. ¿Cómo es posible que alguien que aspira a ser representante público puede mostrar tanto desprecio y tanta falta de respeto a una docente, y además, que lo haya hecho en el ámbito escolar, que debe estar presidido por el respeto, el diálogo y la cooperación?

Un hecho de la gravedad del acontecido refleja el talante de la Sra. Veiga, que parece desconocer conceptos tales como resolución dialogada de conflictos, actitud constructiva y dialogante, mediación escolar, etc.; actuación y actitud que la inhabilitan para ocupar cualquier puesto público de representación. Si los hechos, por sí mismos, son graves, aún son más dañinos al proceder de alguien que aspira a ser representante público.

Es impresentable, además, que el actual candidato a la Alcaldía de Toledo y hasta hace poco Delegado del Gobierno de Castilla-La Mancha, Jesús Labrador, disculpe los hechos protagonizados por su compañera en las listas electorales. Labrador ha afirmado que cree, «como así lo ha manifestado ella, que no fue la actuación más afortunada», aunque ha matizado que no juzgará «las reacciones de una madre a la hora de defender a su hija». Por ello, ha reiterado que «no hay ningún motivo para no mantener a una persona que defiende a su hija dentro de la candidatura». El señor Labrador debería saber que Vanessa Veiga no ha sido condenada por defender a su hija, sino por amenazar a una profesora, con el agravante de hacerlo delante de su hija, dando el peor ejemplo posible que una madre puede dar.

Por otra parte, aún recordamos la cantidad de multas impuestas por este señor por manifestarse en contra de los recortes en la enseñanza pública. Parece que la doble vara de medir, es corta para aquéllos que defienden sus derechos y muy larga para los que amenazan a docentes que realizan su trabajo.

Significativa igualmente es la crítica velada que la Jueza realiza  a la Ley de Autoridad del Profesorado que el Gobierno de Cospedal vendió como la panacea, y que en la realidad se ha comprobado  que no sirve para nada, al afirmar que  “flaco favor haremos a nuestros hijos si se convierte a los docentes en sus “enemigos”, transmitiendo el valor de ‘Educación’ como autoridad en su sentido de potestad o dominación y no como la autoritas del Derecho romano: liderazgo entendido como vocación de servicio a la comunidad, (…) y a la formación integral de las personas en conocimientos y valores”.

Si el respeto a la escuela y al profesorado es algo exigible a todos los ciudadanos, con más motivo debe ser exigido a los representantes de la ciudadanía o a los aspirantes a serlo. La Sra. Veiga ha demostrado, con su bochornosa y reprobable actitud, que no respeta ni a la educación ni al profesorado.



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