sábado, 25 de abril de 2015

IGLESIA QUE PAGAMOS TODOS



Según datos de la Conferencia Episcopal del año 2009 en España hay 16.937 sacerdotes diocesanos,  38.730 monjas activas, 11.647 religiosos en conventos, además de los/las de clausura. En España, un sacerdote diocesano percibe del Estado un sueldo mensual entre 600 y 800 euros y cotiza en la base mínima de la Seguridad Social. Por otro lado, si el cura llega a ascender y se convierte en Obispo su sueldo subirá a los 1.200 euros mensuales.


Hagamos cálculos: 16.937 curas diocesanos que cobren unos 900€  nos dan 15.243.300€ de  aportaciones del Estado, sin contar el IVA. ¿No entrarían por esta vía en las arcas del Estado unos 20.000 millones más que podríamos dedicar, por ejemplo, a sanidad, educación o cualquier otra cosa que no sea un tema privado y personal como es la religión de cada uno? La ruptura del concordato con el Vaticano y la supresión de cualquier convenio económico con cualquier iglesia, fundamentalmente la católica, devolvería a Hacienda una suma considerable de euros que no entiendo por qué tenemos que pagar.


¿A santo de qué, en el siglo XXI, el Estado tiene que financiar a los miembros de una sociedad privada, por muy católica, apostólica y romana que se proclame? ¿Por qué colabora el Estado con la iglesia católica y en un impreso oficial como el de la Declaración del IRPF destina una casilla para la aportación voluntaria del 0,7 a la católica? ¿Por qué no se dedica ese porcentaje (u otro mayor) para la investigación científica? ¿No sería más correcto que fueran los propios fieles  los que con sus aportaciones y limosnas financiaran la manutención de “sus pastores”? Y sobre todo ¿no sería mejor que el que quiera iglesia que se la pague y no nos la imponga a los demás en un sitio tan importante como es la escuela pública?


http://www.elplural.com/2015/04/06/la-iglesia-catolica-recibe-mas-de-11-000-millones-anuales-del-estado/












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